Blog para la asignatura de Historia de España.

domingo, 10 de mayo de 2015

La actuación del Rey en el 23-F

En mayo de 1980, el PSOE promovió una moción de censura contra Suárez, que dimitió como Presidente del Gobierno y renunció a la dirección de UCD el 29 de enero de 1981. El 23 de febrero, cuando se desarrollaba en el Congreso la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como Presidente del Gobierno, el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso y el capitán general de Valencia, Milans del Bosch, sacó los tanques a la calle, declarando el estado de guerra y apoderándose de la ciudad. Era el inicio de un golpe de Estado que tardaría horas en desactivarse. Los principales protagonistas fueron detenidos y condenados a penas de prisión.
Según los libros de historia la actuación del rey Juan Carlos de Borbón en defensa de la democracia y a favor de las libertades fue decisiva para hacer fracasar la intentona militar. Sin embargo, ¿es verdad todo lo que nos cuentan? ¿Es verdad que gracias a él hoy día no habita una dictadura militar en España? 

El diario El Mundo publicó un avance del nuevo libro de Pilar Urbano, La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar, donde hace públicas sus conversaciones con Adolfo Suárez y el monarca. La gran revelación que da la periodista es que el Rey, según le confesó el difunto Suárez, fue el "Elefante blanco" del golpe de Estado del 23-F. "Para Suárez, estaba clarísimo que el alma de la Operación Armada era el Rey, que nace en Zarzuela, que Don Juan Carlos es el muñidor para colocar al general Alfonso Armada al frente de un Gobierno de concentración", asegura Urbano.
El libro abunda en una teoría una y mil veces apuntada desde que se produjera el golpe de Estado: que el golpe contra Suárez estuvo dirigido por el Rey. De hecho, incide en conclusiones y revelaciones que ya señalaron otros autores como como Luis Herrero en Los que le llamábamos Adolfo, Jesús Palacios en El Rey y su secreto, el propio Alfonso Armada en Al servicio de la Corona, o Abel Hernández, en Suárez y el Rey.

Lo que hasta ahora era un secreto a voces, la implicación del Rey en el 23-F como muñidor e impulsor de la 'Operación Armada', adquiere una nueva dimensión con el relato, cargado de datos y detalles, de Pilar Urbano. Tal y como ya se había publicado anteriormente desde el segundo semestre de 1980 ya se estaba fraguando una operación para, con una falsa apariencia democrática, echar a Adolfo Suárez del Gobierno y colocar al general Alfonso Armada al frente de un Gobierno de coalición nacional, inspirado en la Grosse Koalitionalemana, con Felipe González de vicepresidente. Armada era íntimo amigo y colaborador del Rey, al que el gobierno de Suárez había enviado lejos de Madrid, a Lérida, junto con otros generales considerados golpistas.
Urbano detalla en su libro el durísimo enfrentamiento que mantiene Suárez con el Rey para defender el régimen constitucional en los meses previos al 23-F. Lo que empieza como un desencuentro, termina en violentas broncas cuando Suárez asume que Alfonso Armada siempre ha actuado al servicio del Rey.

Suárez está dispuesto a dimitir pero quiere, de acuerdo con las reglas de la democracia, disolver las Cortes, convocar elecciones y que sea el pueblo el que decida el nuevo Gobierno. Pero el Rey se opone frontalmente porque eso haría inviable la 'Operación Armada'. Es cuando al Rey se le escapa la posibilidad de la moción de censura, que nadie había planteado, y que sería la fórmula de darle apariencia democrática al golpe de Armada. Suárez ya sabía que estaba en marcha una moción de censura promovida por Alfonso Armada y respaldada por diputados de la UCD, como Herrero de Miñón.
El Rey se niega en redondo a firmar el decreto de disolución de las Cortes, pese a que es una competencia que la Constitución atribuye en exclusiva al jefe de Gobierno. La discusión alcanza tal grado de violencia que el perro del Rey - un pastor alemán llamado Larky- se arrojó sobre Suárez.


Ergo, no es oro todo lo que reluce. Cuando se produjo la abdicación del Rey, anunciada el 2 de junio de 2014, los medios de comunicación alardeaban de todos sus actos en defensa de una democracia llena de libertades y derechos, como si fuese el "salvador" de España que permitió, junto con Suárez, el paso de una dictadura a un régimen democrático con una monarquía parlamentaria, en la que él solo tenía una mera función representativa. Pero, un Rey educado con los valores propios de una dictadura militar, durante la cual Franco le asignó como su sucesor tras su muerte para así perpetuarse el régimen que "El Caudillo" había creado, no es muy lógico que de la noche a la mañana cambie radicalmente de opinión y opte por defender un régimen opuesto a su ideas iniciales. No obstante, este criterio puede ser visto desde varios puntos de vista, dependiendo de la ideología de cada uno, ya que la historia nunca puede ser objetiva. Pero lo que sí está claro, es que lo que no interesa que salga a la luz bien escondido se mantiene durante años. El régimen franquista persiste en todos los aspectos y no nos damos ni cuenta.


Sin embargo, la opinión de mi padre que vivió aquellos años es diferente. Cuando ocurrió este suceso la incertidumbre por lo que podría pasar y la posibilidad de reencontrarse con una nueva dictadura de carácter militar, ocasionó miedo en la población. Con una democracia frágil, ETA asesinando, en plena construcción de las autonomías, con el paro en aumento y la descomposición del partido en el poder (UCD), los viejos fantasmas de la Guerra Civil resucitaron. Desde su punto de vista, gracias al discurso del Rey a favor de las libertades, puso orden y consiguió frenar a los militares, tranquilizando a todos los españoles. La democracia estaba a salvo.


Abstract in English

When Congress took place in the investiture vote of Leopoldo Calvo Sotelo as Prime Minister, Lt. Col. Antonio Tejero stormed the Congress and the Captain General of Valencia, Milans del Bosch, tanks took to the streets, declaring a state of war, seizing the city. It was the beginning of a coup.

Suárez is ready to resign but will, in accordance with the rules of democracy, dissolve the Parliament, call elections and that is the people who decide the new government. But the King is resolutely opposed because that would make it impossible "Operation Armada '. It is when the King is aware of the possibility of a motion of censure, no one had raised.

Therefore, we are led to believe that the King was that managed to halt the military putsch; however, in reality, it was the promoter of the attempted coup.


Bibliografía

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